martes, 8 de enero de 2013

Historia Oculta de la masonería


Para muchos historiadores la francmasonería data del siglo XVII cuando se registró públicamente, pero existen evidencias de que esta sociedad secreta fue materializándose lentamente antes de la constitución de la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1717. Sufíes, egipcios, el ocultismo hebreo y hasta los templarios parecen divisarse tras sus orígenes perdidos ¿qué fundamento tienen estas hipótesis? ¿Hay una historia perdida de la masonería?

Por Josep Guijarro



Para los historiadores, la masonería nació en 1717 gracias a los pastores protestantes ingleses James Anderson y J. T. Desaguliers pero es lógico que sus ritos y creencias estuvieran inspiradas en creencias muy anteriores cuyos orígenes siguen en disputa ¿Proceden acaso de los Antiguos Misterios Paganos, del templo del Rey Salomón, de los Templarios  o de los Masones Operativos de la Edad Media?
En el Museo Británico se conservan los dos documentos masónicos más antiguos que se conocen. Parecen remontarse a 1390 y 1450 respectivamente.
El primero recibe el nombre de Manuscrito Regius,  y el segundo es llamado Manuscrito Matthew Cooke. Tiene dos partes, conocidas como la Historia y los Cargos Antiguos, que formaban parte de las Regulaciones generales masónicas compiladas en 1720, y que James Anderson utilizó también como material de referencia en sus Constituciones (ver recuadro) tres años antes. En el mejor de los casos, entonces, las primeras menciones masónicas datan del siglo XIV. ¿Es esa la antigüedad de la poderosa sociedad secreta o existe un origen anterior, mítico y misterioso?

Estética salomónica
El reconocido ocultista Eliphas Levi recuerda una leyenda masónica que relaciona los orígenes de esta institución esotérica e iniciática con un manuscrito del siglo VIII sobre la construcción del templo de Salomón y su arquitecto Hiram Abiff.
El mítico templo era un auténtico tratado de geometría que reproducía en sus estructuras simbólicas los diferentes planos o niveles del cosmos. Su verdadera importancia es más bien alegórica. Así, la construcción no sería más que una reproducción de la bóveda celeste donde el Sol es el rey y el altar apuntaría a la constelación de Aries, el signo de Oriente. Algo que queda patente en la Epístola a los hebreos (9,24) cuando dice  que “no entró Cristo en un santuario hecho por la mano del hombre, imagen del verdadero, sino en el cielo mismo”.
Aún hoy, la decoración de las logias masónicas representa en su techo la bóveda celeste y, a su alrededor los signos del zodíaco.
Para la construcción del templo de Jerusalén fueron necesarios 153.300 trabajadores, divididos jerárquicamente en tres grados: 70.000 aprendices, 80.000 oficiales o compañeros y 3.300 maestros. Asegura la leyenda que se reconocían entres sí por medio de palabras secretas, señales y toques, diferentes para cada categoría.
Según la tradición masónica, Hiram completó la construcción del templo en siete años y, después, fue asesinado a golpes. “Cuando la construcción del templo de Salomón llegaba a su fin –explica el erudito masónico Mario Pérez Ruiz-, tres compañeros desearon conocer los secretos de los maestros y así disfrutar de su grado y al no conocer la palabra secreta asesinaron a golpes a Hiram Abiff”.
Los asesinos enterraron el cadáver lejos de Jerusalén y Salomón ordenó que nueve maestros lo buscaran… Y lo hallaron. Para reconocer el lugar donde fue sepultado plantaron allí una rama de acacia.

La clave empieza en ¿Egipto?
El relato de la muerte de Hiram guarda relación simbólica con Osiris. El arquitecto del templo de los judíos fue asesinado en la puerta occidental del templo, que es donde se pone el Sol. En la mitología egipcia los Salones del Amenti, regidos por el dios de la muerte y la reencarnación, están situados, también, en occidente. Osiris se levanta de entre los muertos en el norte, que en la mitología egipcia está regida por Leo. Hiram Abiff es levantado de entre los muertos mediante un estrechamiento de manos masónico denominado la presa del león. Y, finalmente, tanto en los misterios masónicos como en los egipcios el “dios” que ha resucitado es enterrado en una colina y señalizado con un árbol.
Podríamos mencionar también la curiosa circunstancia de que la entrada al templo de Salomón estaba flanqueada por dos columnas conocidas con los nombres de Jachin y Boaz a la guisa de los obeliscos que hacían lo propio en los templos de los sacerdotes egipcios. Las inscripciones que se hallan, por ejemplo, en el obelisco egipcio situado en el Central Park de Nueva York, muestran símbolos masónicos de tiempos de Tutmosis III. Sir Lawrence Gardner, asegura que Hiram Abiff retomó la costumbre egipcia de situar pilares a la entrada de los templos cuando situó Jachin y Boaz en el Templo de Salomón. Su interior era hueco y estaba pensado así para salvaguardar los archivos y los textos de las normas de los constructores.
Para los historiadores masónicos no es coincidencia: “Toda luz viene de Oriente; toda iniciación de Egipto”, dejó escrito Cagliostro, fundador del Rito de la masonería egipcia. Hoy en día el recuerdo de la luz de Egipto sigue fascinando a muchos francmasones, que no dejan de soñar con el esplendor y la perfección de las pirámides o los templos de la civilización faraónica (ver recuadro).

Sufíes, sabeos y templarios
No obstante –nos recuerda Gérard Galtier- para la mayoría de francmasones, la Tierra Santa es la de Jerusalén y lo que convendría reconstruir es el templo de la ciudad.
Y es que, en efecto, Salomón guarda la llave que permite abrir los secretos de la moderna francmasonería pero, antes de que se formalizara la institución en 1717, la conexión histórica con su legado se basaba en los Pobres Caballeros de Cristo y el Templo de Jerusalén. Conocidos comúnmente como los Caballeros Templarios, esta fraternidad de monjes-guerreros fundada en 1118 permaneció encerrada nueve años en el templo de los judíos y tras una rápida expansión por Europa financiaron buena parte de las catedrales góticas. Cabe preguntarse por tanto: ¿acaso el movimiento masónico tomó su iniciativa de los templarios?
El célebre escritor masónico Robert Graves deduce que la masonería fue introducida en Europa, y concretamente en Escocia, bajo la apariencia de un gremio de artesanos gracias a los Caballeros del Temple. Esta orden recuperó en Tierra Santa abundante documentación requisada de escritos islámicos y judíos de ahí que algunos especialistas perciban en las enseñanzas masónicas cierta influencia sufí.
El traductor de las Mil y una noches, Sir Richard Burton, definió al sufismo como el pariente oriental de la francmasonería. Más lejos llega Idries Shah Sabed al concluir que “Boaz” y Salomón no fueron israelitas sino arquitectos sufíes. Curiosamente Salomón es venerado en el Islam como un profeta.
Pero Jorge Blaschke y Santiago Río, en su reciente obra Orígenes reales de la Masonería, aclaran que los sufíes no son el origen primigenio. Las raíces de sus enseñanzas radican en los sabeos, una secta de artesanos y comerciantes que profesaban una doctrina helenística atribuida a Hermes y que se concentraron en la Alta Mesopotamia y al noroeste de Alepo entre los siglos IX y XI. Practicaban un comunismo iniciático que propagaba un ritual de compañerismo, un entendimiento entre cuerpos de un mismo oficio.
En su opinión, la reforma de la masonería en Londres, a principios del siglo XVIII, cometió un grave error ya que confundió con hebreos los términos sarracenos desvirtuando la antigua tradición sufí.

Eduardo R.Callaey con Josep Guijarro
Los constructores de catedrales
Con todo, la mayoría de historiadores coincide en que los inicios de la masonería radican en las corporaciones de oficios y constructores del siglo XVII.
Hablamos de hombres que interpretaban en un sentido muy sutil esa pedagogía de masas que la Iglesia pone en marcha en función de la piedra, ese arte ilustrativo que trataba de transmitirle al pueblo lo que no podía leer porque no sabía. Cuando tu ves un pórtico románico es un libro que trata de transmitir cosas”.-Nos explica el historiador Eduardo R. Callaey. “A lo largo de la historia de la humanidad –añade- construir siempre ha tenido una connotación sagrada porque lo que se erigían eran templos. Lo demás no ha perdurado. Lo que ha llegado hasta nosotros es la piedra de los zigurats, las pirámides, los grandes templos de Oriente. Por lo tanto siempre hubo una connotación sagrada en el oficio de construir”.
En su opinión, esa responsabilidad recayó durante el medioevo en las órdenes monásticas y, en especial, en la benedictina.
En efecto, bajo la dirección de los grandes abades aparecerán las primeras expresiones de una arquitectura renovada que mostrará sus posibilidades en el arte románico y estallará con toda su potencia en el gótico.  Bajo su protección encontraremos también las primeras evidencias de una masonería primitiva, fruto de la renovación del conocimiento y las técnicas de la construcción.

La orden de san Benito y los gremios de constructores
Los benedictinos primero y más tarde los cistercienses, se dominarán la construcción. Cada convento es una colonia donde, además de dedicarse a la práctica de la piedad, se estudian las lenguas, la teología y la filosofía, se ocupan activamente de la agricultura y se ejercitan y enseñan todos los oficios... Los abades trazan los planos y dirigirán su construcción, estableciendo de este modo una corriente de inteligencia entre las relaciones de los conventos.
Si Callaey está en lo cierto, la espiritualidad de Occidente subyace en las raíces del esoterismo judeocristiano y el trabajo iniciático de refinar la “piedra bruta” –símbolo central de la doctrina masónica- encuentra un antecedente directo en la acción de “cuadrar la piedra”, planteada por los Grandes Maestros Benedictinos como alegoría de la construcción del “hombre espiritual”, apto para la tarea de erigir sobre la Tierra el reflejo de la Ciudad Sagrada, la mítica Jerusalén Celeste. Lo que no deja de ser una tremenda ironía a la luz de la actitud combativa que siempre ha demostrado la Iglesia frente a la masonería.
Para demostrarlo el historiador argentino esgrime fuentes de época y escritos históricos, como un manuscrito de Wilhelm de Hirsau, uno de los más grandes abades constructores de la Orden Benedictina en el siglo XI, en el que se hace referencia al mandil y a su profunda significación.
Asegura el periodista catalán Xavier Casinos que los masones gozaban además de privilegios que no tenían otros artesanos, como la libertad o franquicia de trasladarse de un lugar a otro para realizar su trabajo. Por eso se les llamaba también francmasones. Esa movilidad, en cualquier caso, dio lugar a los signos secretos con objeto de reconocerse entre sí cuando acudían a una nueva construcción.
Durante el siglo XVII tuvo lugar el proceso de transición que llevó a los gremios de constructores a convertirse en la masonería tal y como la conocemos en la actualidad. Es decir, abandonó su operatividad para transformarse en una sociedad filosófica que mantenía buena parte de la simbología medieval, como el compás, la escuadra, el mandil y la plomada. Con el nacimiento de esta masonería especulativa sus miembros ya no deberán construir una catedral, sino una humanidad mejor a partir del templo interior de cada afiliado.
El caballero Ramsay introdujo la "hipótesis templaria", más adecuada para la nobleza del siglo XVIII que el carácter burgués de las Corporaciones de Oficio, y dio nacimiento al sistema conocido hoy como Rito Escocés Antiguo y Aceptado. A partir de entonces, se introdujo un nuevo elemento de controversia entre quienes abrazaron el origen templario de la institución como fundamento histórico de la Orden y quienes intentaron sostener su origen en las “gildes” de canteros y tallistas de la Edad Media, es decir, los constructores de catedrales.

Rosslyn y el secreto de los masones escoceses
Esta discusión, que ya lleva más de dos siglos, se ha visto incentivada en los últimos años con la aparición de numerosos libros tanto históricos como de audaces defensores de este origen templario de la Masonería. Muchos creen haber encontrado en la capilla de Rosslyn el nexo definitivo que uniría para siempre el destino de la Orden del Temple y los maestros canteros.
Según los escritores británicos Christopher Knight y Robert Lomas el punto de partida de la francmasonería hay que buscarlos aquí porque los  miembros de la familia Saint Clair de Rosslyn se convirtieron en los Grandes Maestres hereditarios de las Artes, Gremios y órdenes de Escocia y ostentaron el cargo de Maestre de los Masones de escocia hasta finales del siglo XVIII.
La capilla de Rosslyn se halla a 16 Km. al sur de Edimburgo. Fue erigida entre 1440 y 1490 por William Saint Clair y sus paredes y columnas parecen esconder un conocimiento ancestral transmitido a través de generaciones.
La relación entre los templarios y Rosslyn se remonta a los tiempos de la primera cruzada. Henry Saint Clair participó en ella junto Hugues de Payns, casado precisamente con su sobrina Catherine. A su regreso recibirá el título de barón. Aunque su nombre no figura entre los nueve fundadores de la Orden del Temple es evidente que ambos mantenían estrechos vínculos incluyendo la donación a los templarios de los terrenos sobre los que hoy se erige la misteriosa capilla.
La hipótesis de Knight y Lomas plantea que William Saint Clair, conocedor de que los manuscritos retirados por los templarios del Templo de Salomón habrían sido guardados allí, construyó Rosslyn para establecer una Nueva Jerusalén.
Esto, naturalmente, supone admitir que los templarios no viajaron a Tierra Santa para defender a los peregrinos sino con un propósito más arqueológico. Por esa razón nueve hombres (como los que hallaron el cuerpo de Hiram) permanecieron nueve años encerrados entre sus muros. Muchos expertos han reparado en la persistencia de esta clave numérica: el 9. Resulta que la novena letra del alfabeto hebreo es la Tav (la Tau griega). Esta letra, representada por el noveno sefirá cabalístico (el Yesod o fundación) se relaciona con la serpiente y el secreto de la sabiduría. Pero es que, además, la marca de la tau era la que los kenitas llevaban sobre la frente cuando Moisés se encontró con ellos. En la capilla de Rosslyn, curiosamente, los catorce pilares han sido dispuestos de tal manera que los ocho del lado este trazan la forma de una triple Tau. Sospecho que Hugues de Payns y sus ocho freires fundadores ignoraban los códigos y el significado de lo hallado en el Templo y, por ello, tuvieron que recurrir a la ayuda de cabalistas judíos y sabios islámicos a través de su protector Bernardo de Claraval, el reformador del císter.
Dos siglos después la simbología había sido desvelada y puesto a salvo en la capilla de Rosslyn. Este santuario es por tanto una representación de la Jerusalén Celestial, con torres y un enorme techo central de forma curva sostenido por arcos. Una reconstrucción del templo de Herodes adornada con simbolismo nazareo (secta religiosa contemporánea a Jesús cuya etimología viene de Custodio o Conservador) y templario encaminado a dar cobijo al “secreto”.
Cuando las logias escocesas decidieron elegir una Gran Logia para su administración, convinieron que sir William Sinclair de Roslin (descendiente directo por línea paterna del constructor de la capilla) ocupara el cargo vitalicio de gran maestre.

El retorno de la Antigua Alianza
En seguida surgieron desacuerdos en el seno de la masonería inglesa. Tras el establecimiento de la Gran Logia de Londres se formaron dos grupos: los “antiguos” y los “modernos”. A estos últimos les preocupaba que los antiguos hubieran decidido preservar el patrimonio jacobita (Partidario del derecho divino de los monarcas. Ver próximo artículo) y la amenaza que ello suponía para la casa Hannover de corte protestante.
Los jacobitas veían en la leyenda de Hiram, en el tercer grado de su rito, una alegoría sobre el asesinato de Carlos I Estuardo, como si los símbolos hubieran sido tomados de la conjura que hicieron los amigos del rey para vengar su muerte y colocar en el trono a su hijo. Aunque según refiere Gerard de Nerval una versión muy similar de la leyenda la muerte de Hiram se escuchaba en los cafés de Estambul, durante las noches de Ramadán, en forma de cuentos.
Esto abre un serio interrogante acerca del origen de la ceremonia más importante de la francmasonería, aunque tal vez la fuente original del grado de maestro resida en las abadías pues, como nos aclaró Callaey, existe una llamativa semejanza entre esta ceremonia de exaltación y los votos del monje benedictino en su última etapa de ordenación. Esto significaría un retorno a la Antigua Alianza con los católicos jacobitas que introdujeron muchos elementos centrales de los rituales con base templaria y explicaría la numerosa presencia de eclesiásticos en la francmasonería del siglo XVIII.



La constitución de Anderson

El 24 de junio de 1717, las cuatro logias londinense se reunieron en una taberna situada en St. Paul’s Churchyard y crearon la Gran Logia de Inglaterra. Eligieron como primer Gran Maestro al caballero Anthony Sayer y resolvieron reunirse anualmente en una ceremonia que recibe el nombre de Grand Feast.
Esta constituye, para la mayoría de historiadores, el momento fundacional de la masonería especulativa aunque es evidente que su creación tuvo que venir precedida de una andadura anterior.
Las primeras constituciones de la masonería, conocidas vulgarmente como la constitución de Anderson fueron publicadas en 1723.
En realidad fueron un encargo de la Gran Logia de Inglaterra para realizar una adaptación de la antigua constitución gótica. El texto de clérigo escocés llamado James Anderson señala la filosofía de la sociedad secreta así como el comportamiento que se espera de sus miembros y las líneas maestras de la organización.
Anderson cuenta que las ciencias que formaron el lecho de roca de la francmasonería tuvieron su comienzo con los bíblicos descendientes de Lámek, a saber, Yabal, Yubal, Túbal Caín y su hermana, Naamá (Génesis 4:19-22). En línea con la Biblia, Túbal Caín aparece en el 3er grado del Arte masónico (el grado de los Maestros), como instructor de los artífices del metal, y esto nos remonta históricamente más de dos milenios antes de Salomón, hasta los alrededores del 3500 a.C.
Para Anderson la masonería es una sociedad iniciática poseedora de una sabiduría esotérica que se ha transmitido desde tiempos de Adán.


Mandeos: Los herederos de Juan el Bautista

Los mandeos son una secta gnóstica, también llamada de los Nasareos, que se desarrolló en los siglos I y II en el Jordán. Se basaban en escrituras antiguas con creencias similares a los maniqueos. Creían que el alma humana se halla cautiva del cuerpo y del universo material y que sólo se puede salvar mediante el conocimiento revelado, una vida ética estricta y la observancia de ciertos ritos que, por cierto, guardan enorme similitud con los francmasones.
Como ciertas obediencias masónicas creen que el primer maestro nasoreo fue Adán.  En La Clave masónica, Kngith y Lomas sugieren que los nasoreos/mandeos recibieron instrucciones de depositar sus manuscritos debajo del Sacnta Santorum del Templo de Salomón alrededor del año 69. Cabe pensar, por tanto, que los templarios los hallaron allí siglos después y que constituyeron el cuerpo de su doctrina y ritos secretos en base a ellos.
Sus miembros remontan su tradición religiosa no a Jesús, sino a Yahia Yuhana conocido entre los cristianos como Juan el Bautista lo que equivale a decir que Juan es una encarnación del poder y la sabiduría gnóstica.



Orígenes Egipcios

En 1783, George Smith, gran maestro del condado de Kent, afirmaba que la masonería obtenía de Egipto varios de sus misterios. Isis y Osiris, por ejemplo, simbolizaban la naturaleza Universal y el ser supremo y eran representados en las logias como la Luna y el Sol. Smith pensaba que los druidas celtas habían retomado el esoterismo egipcio transmitiéndolo después a los primeros masones.
A partir de 1801 surgen ritos que reivindican la tradición egipcia como el de los perfectos iniciados de Egipto, el rito de Misraim o el de Menfis. Una frase del ritual llamado de Menfis-Misraim resume muy bien la actitud general: cuando el Venerable pregunta al segundo Vigilante: “¿De dónde venís?”, éste responde: “Del viejo Egipto, Venerable Maesto, y de una logia de San Juan”. Las palabras del vigilante, en opinión del eminente egiptólogo Christian Jacq, vinculan la masonería a Egipto y al cristianismo.

jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Fabricaron los nazis la bomba atómica?

En las postrimerías de la guerra corrió el rumor de que los alemanes disponían de una mortífera arma que cambiaría el signo de la contienda. ¿A qué arma se referían? Cada día, un mayor número de estudiosos consideran que el arma letal a la que se referían era nada menos que la bomba atómica. ¿Llegaron a construirla? Le descubrimos aquí algunas claves.

Por Josep Guijarro



Una carta remitida por el dirigente del movimiento nazi de Chile, Alexis López,  me llenaría de inquietud. Según el presidente del Movimiento Socialista Nacional Patria Nueva Sociedad, en los puntos más altos de la provincia de Palena, en Chile, habrían aparecido cristales de estroncio. Este material es un subproducto de la fisión nuclear que se genera como desecho en las centrales nucleares. El estroncio se emplea, fundamentalmente, en la fabricación de ¡ojivas nucleares! López insinuaba en su carta que los alemanes del III Reich anduvieron probando una bomba atómica en  su país y, en consecuencia, que el tráfico de submarinos U-boot por aquellos territorios obedeció a algo más que a un mero apoyo logístico al Japón o a su paso hacia las bases antárticas. ¿Acaso fabricaron los nazis la bomba atómica?, me pregunté.

La historia oficial niega que existiera bomba ni proyecto nuclear alguno, pues los experimentos efectuados por los científicos del III Reich se limitaron a crear prototipos de reactores que jamás funcionaron.  Con ellos se pretendía únicamente obtener energía y no material fisible (plutonio) para una bomba, ya que la idea de su construcción se descartó por completo en 1942. Pero López me advertía en la misiva que consultara la labor de un español al respecto. Este investigador afincado en Valencia, Antonio Chover, había reunido en los últimos años una valiosa información que, de ser cierta, obligaría a rescribir la Historia.

En una reveladora entrevista, Chover me pondría al tanto del desarrollo de sus pesquisas. “Según un espía español  con el que tuve ocasión de entrevistarme hace año y medio –empezó diciendo Chover- Alemania dispondría, antes de finalizar la guerra, de media docena  de bombas atómicas.” Pero, empecemos por el principio.

Una historia con muchos interrogantes
Según la historia oficial, Werner Karl Heisenberg capitaneó el equipo de científicos alemanes que investigó cómo enriquecer uranio y plutonio pero  no consiguió su propósito. Chover, sin embargo, piensa que este equipo en realidad fue un señuelo para los aliados y que los verdaderos resultados fueron obtenidos por otros dos equipos que se fusionaron en un momento dado para conseguir el mortal objetivo.
 “Existen referencias documentales que indican la existencia de una investigación tan avanzada como para que Alemania, de no poseer la bomba atómica, la habría tenido preparada poco después de la guerra” -asegura.
Incluso la prensa británica y norteamericana se hizo eco de un comunicado procedente de la Office of War Information (OWI) afirmando que el desarrollo de la bomba atómica enemiga era una realidad.

Una de las evidencias de que los nazis consiguieron enriquecer el Uranio es la anécdota del submarino U-234.
Logré establecer comunicación con Wolfgang Hirshfeld, -me explica Chover-, que fue el jefe de radiocomunicaciones del submarino. Él pudo ver cómo los soldados cargaban en él unos paquetes de 25 cm. de arista en algo parecido a papel de color marrón. Dos oficiales japoneses –continúa- escribían sobre cada paquete, con un rotulador grueso, ‘U235’. Cuando Hirshfeld preguntó por qué escribían ‘U235’ si el submarino  se llamaba U-234 el comandante le dijo que mantuviera silencio sobre el incidente y que ya le explicaría en destino.
Contra todo pronóstico el submarino U-234 decidió rendirse el 13 de mayo de 1945 hasta ponerse en manos de los norteamericanos. Desde el principio se reconoció que el submarino transportaba sistemas de armas secretas muy importantes hasta Japón. Entre sus pasajeros figuraban incluso dos oficiales del ejército nipón y un general alemán. Los japoneses se suicidaron tan pronto como el capitán del U-234 les comunicó su deseo de rendirse.
 A bordo iban los últimos y más sofisticados avances de la ciencia y tecnología alemanas: un Messerchsmitt 262 desmontado pieza por pieza, componentes vitales de misiles y cohetes, equipos electrónicos de comunicación, radares, las últimas espoletas de proximidad, revolucionarias granadas anticarro, medicamentos contra la malaria... y un sinfín de planos detallados de otros tantos sistemas y equipos de la más reciente tecnología bélica germana.
Pero lo más importante es que circulaban intensos rumores de que entre las 240 toneladas de carga había óxido de uranio o como mínimo algo conectado con la energía atómica. Estos rumores no llegaron a la prensa nacional americana ni a la internacional, pero sí aparecieron en los periódicos locales de Portsmouth. “A partir de este mineral –concluye Chover- es posible conseguir el isótopo explosivo  de Uranio cuyo peso atómico es el  235, el U235” ¿Era esa la razón del misterioso rótulo?
Chover ha reunido muchas otras evidencias de que los alemanes consiguieron enriquecer el Uranio y fabricar bombas atómicas, e incluso documentos aceptados por los historiadores que evalúan el alcance de uno de estos ingenios y que la “historia oficial” atribuye, sorprendentemente,  a explosivos convencionales a pesar de su inmenso potencial destructivo equivalente a una bomba de 14 a 18,8 Kt (ver recuadro).

Un testimonio directo
El testimonio del periodista italiano Luigi Romersa constituye otra prueba de peso en nuestra suposición. En el verano de 1984 publicó un interesante artículo en la revista española Defensa, donde relató la gira que realizó en otoño de 1944 por los principales centros alemanes productores de armas secretas, como enviado especial del propio Benito Mussolini.
Durante esta gira tuvo ocasión de asistir personalmente a un TEST ATÓMICO en la isla alemana de Rügen el 12 de octubre de 1944.
Pero de ser ciertas todas estas suposiciones, ¿dónde enriquecían el Uranio?
Chover prefiere no  contestar de momento esta pregunta, aunque dispone de indicios provisionales de los lugares donde tenía lugar esta actividad.  Harald Fäth, autor de  1945 - Thüringens Manhattan Project,  se inclina por las instalaciones subterráneas de Jonestal en Turingia (Alemania), aunque pueden existir otros emplazamientos según deduce Carter Hydrick, en su libro Critical Mass (que, por cierto, está disponible libremente en Internet).
La osada postura de Chover mantiene, además, que las investigaciones alemanas sirvieron de base al desarrollo de las bombas atómicas aliadas. Así, por ejemplo, el destino del Uranio del submarino U-234 fue a parar a los norteamericanos. Lo afirma el prestigioso semanario Der Spiegel de agosto de 1996 al hacerse eco de la transmisión secreta de la Navy numerada como # 222115 y dirigida a la  base naval de Portsmouth el 23 de mayo de 1945 así como de las declaraciones del aludido Carter Hydrick: "De acuerdo con las órdenes conseguí la carga del U-234... y lista de inventario enviada al CNO (Oficial Jefe de Operaciones Navales) el cual dará instrucciones de embarque y controlará el acceso así como la disponibilidad de toda la carga, debido a su vital importancia para la guerra en el Pacífico". Revelador.
  “A todas luces –concluye Chover- el uranio del U-234 fue enviado a Oak Ridge o a Los Alamos e incorporado a las primeras bombas atómicas americanas, especialmente a la de Hiroshima”.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ángeles, guías del nuevo milenio


Pensar que alguien nos ayuda, nos protege, es poderoso y está cercano a Dios es algo que nos atrae. Posiblemente por esa razón el número de seguidores de la llamada angeología se ha disparado espectacularmente en todo el mundo. Muchos no son religiosos, pero todos tienen fe y consideran que ha llegado el momento propicio para divulgar el mensaje de los mensajeros de Dios: descubrir la chispa divina que todos albergamos en nuestro interior. 

Por Josep Guijarro




No daba crédito a lo que escuchaba. Aquellas veinte personas que se habían dado cita en Andorra no se conocían entre sí. Procedían de lugares distintos de la península: Valencia, Barcelona, Murcia, Lugo, Sevilla... y sin embargo compartían una misma inquietud y experiencias similares. Todos ellos creían en unos seres protectores que habían cambiado sus vidas. Y eran personas normales; empresarios, médicos, ejecutivos, secretarias... Podía tratarse de una terapia de grupo más pero no, lo que compartían allí eran sus experiencias de contacto con los ángeles. Experiencias vivas, reales, y transformadoras. Espirituales en suma.
Cristina Trigo es madre de dos hijos y no alberga ninguna duda de que los ángeles están con nosotros y nos protegen. “Hará cosa de nueve años –me explica- hubo un problema en la Comunidad de Madrid con unas vacunas. Producían muerte súbita o se paralizaba el cerebro de los niños. Mi hijo el mayor fue uno de ellos. Al vacunarlo, con tres meses de edad, sufrió convulsiones hasta devenir en un paro cardíaco. Cuando yo llegué al hospital el niño estaba sin conocimiento y los médicos no daban nada por él. Yo pedí ayuda a mis ángeles y, gracias a Dios, el niño salió adelante”. Los médicos, sin embargo, le advirtieron que, lo más probable, es que quedara alguna secuela: “que el cerebro se le paralizara… pero, hoy por hoy -se enorgullece Cristina-, mi hijo es campeón de ajedrez. Salimos hasta en la tele como algo que no se podía explicar”.
También el empresario hostelero Pere Pascuet ha notado la protección de los seres angélicos al salvarse “milagrosamente” de un accidente de tráfico. Viajaba con un compañero de trabajo por la sinuosa carretera que une Andorra y la Seu d’Urgell. “Era un día que había nevado mucho –explica- y, de repente, la furgoneta derrapó. Se giró completamente y nos dirigimos de culo al precipicio, cerca de la iglesia de Meritxell. La furgoneta reventó la valla de contención. Ésta penetró por la puerta trasera, atravesó la furgoneta por entero y nos dejó colgados del barranco. Yo me fijé en lo que hacía el volante, era como si realizara los movimientos precisos para que la valla penetrara sin hacernos daño y nos sujetara de la caída al vacío. Todavía hoy me pregunto cómo pudimos salir vivos de ese accidente” -concluye.
Pere Pascuet está convencido que una fuerza sobrehumana intervino sobre volante para desviar el rumbo de la furgoneta. “Le estoy muy agradecido a mi ángel de la guarda por salvarme de una muerte casi segura” -declara.
Desde aquel día este empresario andorrano ha dedicado parte de su vida a estudiar el mundo de los ángeles y a divulgar su existencia a través de cursos y seminarios.

Seres del cielo y la Tierra
Pero, ¿qué o quienes son los ángeles? ¿Por qué acuden ahora en estos tiempos de crisis? ¿Cómo podemos contactar con ellos?
Existen muchas formas de interpretar el cielo y determinar quienes son los ángeles. Provienen del hecho que somos seres únicos con experiencias únicas en la vida. El cielo –se nos ha dicho- es el Reino de Amor incondicional, de diversión y de belleza.
Los ángeles son seres de luz que transmiten información y pensamientos de amor a nuestro ser superior para inspirarnos y guiarnos. Estos seres poseen las propiedades de la luz. Perciben que nuestro estado natural es la felicidad, la diversión y la belleza a imagen y semejanza del mundo donde viven.
Los ángeles son normalmente invisibles, aunque de vez en cuando, toman la forma humana para poder cumplir algún mandato divino adquiriendo la apariencia de un ser humano normal. En la década de los ochenta varios jóvenes de la localidad levantina de Paiporta aseguraron recibir dictados de unos “ángeles” de carne y hueso que vestían en vaqueros y bebían cerveza.
A los ángeles humanos, sin embargo, se les concibe como seres etéreos, de sexo indeterminado, de apariencia joven y agradable. Se le representa, generalmente, con grandes alas desplegadas y con un halo sobre la cabeza o rodeado, incluso, de un aura luminosa. Eso en teoría. En la práctica “los ángeles son muy difíciles de ver pero dejan notar su energía” –asegura la angeóloga Núria López. “Sólo en ocasiones muy concretas pueden materializarse pero no todos los ven”. Parece que los mejores candidatos son los niños, que son ellos los que tienen la apertura mental y vibración adecuadas. Los hijos de Nuria, Iván y Rubén, tuvieron oportunidad de verlos en el cielo de santa Perpetua, en Barcelona, en diciembre de 1999. “Eran grandes figuras luminosas azuladas que parecían dibujar las alas de un ángel en el cielo” -recuerdan.
La experiencia se sitúa lejos de la idea plasmada en la película City of angels donde el actor Nicholas Cage protagoniza a un ángel que sólo es observado por la actriz Meg Ryan. Al final su apasionante historia de amor termina con la renuncia de las virtudes angélicas de Cage para convertirse en un humano convencional.
Lo usual, sin embargo, es que quienes invocan a los ángeles no les vean pero, sin embargo, noten su presencia… y esto ocurre de las más diversas formas.
El año pasado –cuenta María José- estuvo haciendo el juego de la ‘transformación’ en casa (se tarta  de un oráculo basado en los ángeles). Haces una pregunta y el juego te da una respuesta de dónde tienes el obstáculo, con qué ayuda cuentas y la solución. Estábamos concentraditos, preparados para jugar y una amiga que está a mi lado va y me dice: ¿estás viendo lo mismo que yo?: Dos mecedoras que estaban a más de tres metros de nosotras se movían solas. Para mi eran ellos,  los ángeles que estábamos invocando”.
Otra protagonista de la reunión de Andorra, María Eugenia, cuenta que en su altar angélico se oyen ruidos raros. “Yo guardé el móvil en la cocina y me acosté. En el piso de arriba, en el mueble, tengo un sifonier donde abro siempre los portales de ángeles. De repente empiezo a escuchar un ruido de vibración, como el del móvil. Aquello no me dejaba dormir. Busqué y rebusqué. Nada de lo que había allí parecía provocar el sonido. Cuando me ponía delante del portal dejaba de hacerlo. Todavía es un misterio qué provocaba el ruido”.
Y los olores –replica Amparo, una empresaria valenciana que regenta junto a su marido un negocio de serigrafía- a mi me dan muchas alegrías porque estoy rodeada de olores malos (disolventes, tintas) y el día que me encuentro mal pido su presencia y, al rato, siento un olor tan maravilloso, un aroma... son los ángeles. Un aroma que te embriaga y no tiene nada qué ver con una persona que haya pasado con perfume. Es la forma que a mi más se me manifiestan”.

Don’t worry be happy
Como se advierte, muchos de estos fenómenos tienen lugar cerca de los llamados altares o portales de ángeles. Se trata del lugar donde uno se retira a hablar con ellos. Suelen colocarse flores, velas y figuras representativas. “Cuando abrí mi primer portal de ángeles todo empezó a cambiar –relata María Eugenia- los problemas se solucionaban solos. Los ángeles han cambiado mi vida”.
Algo parecido le ocurrió a la angeóloga Gloria Alonso, responsable de la asociación 1000 Caminos, de Alcobendas, en Madrid. “A mi ya me lo han dado todo –declara-. Me han dado felicidad, me han dado claridad, me han dado apertura, me han dado lo que más me faltaba: tolerancia”.
Gloria imparte seminarios de ángeles en toda España y ayuda a muchas personas a encontrar su ángel de la guarda. “La gente –dice- espera conseguir el favor de los ángeles... la gente está muy perdida y lo que quiere es tener una seguridad de que hay algo que en un momento dado puede dirigir sus pasos. Pero los ángeles no dirigen los pasos de nadie, son sólo una guía, una ayuda, un apoyo”.
Y muchos lo han conseguido. La mayoría de quienes han decidido a conectar con su ángel reconocen sentirse menos preocupados por sus problemas cotidianos. “En el momento en que no te preocupas de nada los temas se resuelven solos –asegura Núria López- Los ángeles trabajan así. Si estás preocupado no pueden trabajar. Para el sistema es algo tan desastroso ¿verdad?”.
Una muestra de ello es el caso de Cristina, madre de un niño asmático. “Cuando me separé –recuerda- uno de mis mayores miedos respecto a mi hijo. Entonces era muy pequeño y sufría crisis de asma todas las noches. Con frecuencia mi marido y yo teníamos que salir corriendo a las 2 o 3 de la mañana hacia el hospital. Al separarme –prosigue- eso ya no era posible. No teníamos más familiares, el hospital más cercano está a dos pueblos de distancia y, para colmo, no tengo medio de transporte, ni taxis” –se lamenta. “Si a este niño le da algo, me decía; ¿qué hago yo? Y lo único que hice fue pedirle a los ángeles que no le pasara nada por las noches y despreocuparme del asunto. Y es curioso, porque desde aquel día nunca más ha sufrido una crisis de asma por la noche. Nunca”.

Cómo contactar con los ángeles
En los últimos años han aparecido en el mercado decenas de libros y oráculos variados para contactar con los ángeles pero “el contacto es algo muy personal y cada uno tiene su propio método para invocarlos y trabajar con sus energías”. Quien así lo piensa es Ana Ruiz, una granadina que ha probado buena parte de los libros especializados sobre el tema: Cómo invocar tu ángel celestial (Ed. Obelisco), El oráculo de Marta Cabeza, Día a día con los ángeles (Ed. Anguelo) o Jugando con los ángeles de Hania Czajkowski (Ed. Sirio). Al final, “dependiendo de nuestra capacidad de autoconocimiento y de reconocimiento interior, la esencia de los ángeles nos afectará más tarde o más temprano” –asegura.
Los ángeles de la guarda siempre han estado muy próximos a nosotros y nos hablan, siempre que, naturalmente estemos abiertos, tengamos predisposición. “Tenemos que estar tranquilos –asegura Gloria Alonso-, no albergar ningún sentimiento de odio, ni de rabia, en una palabra: que no vibremos bajo. Ellos tienen vibraciones muy altas y buscan el acercamiento a través de la afinidad, de una vibración relativamente alta. Pero están ahí esperando a que nos demos cuenta que existen y les abramos la puerta. Yo te podía decir que los ángeles se expresan de muchas maneras. A través de los sueños, por ejemplo. También a través de ideas, de flahses, repentinos. A través de cosas cotidianas. A lo mejor vas andando por la calle, necesitas una ayuda, una aclaración de algo y de pronto ves un cartel en el que te habla claramente de la solución. A veces puede ser un cartel comercial”.

El lenguaje de la sincronicidad
Con el nombre de sincronicidad el psicólogo suizo Carl Gustav Jung se refirió a las coincidencias que encerraban un significado profundo para su observador. Una suerte de shock que nos hace reaccionar, cambiar de rumbo, tomar una decisión o simplemente darnos calma. Al parecer este es un lenguaje frecuente con el que nos hablan los ángeles.
El empresario sevillano Evaristo Ramos me cuenta que un día se dirigía “a una importante reunión con una multinacional que quería comprar una empresa en la que yo participo. Yo iba con una hartá de miedo porque me iba a reunir con el propietario de la compañía, con los abogados... y yo iba solo pensando: con lo poco que sé yo de papeles. De repente, leo en la entrada: ‘cooperativa San Rafael’ y digo ya está: tranquilo”. Se da la curiosidad que el arcángel San Rafael representa la protección y la curación pero rige, también, sobre los documentos y los papeles. No es la única. En otra ocasión conducía meditabundo su automóvil ensimismado en quién eran las entidades que le protegían. Y al fin preguntó en voz alta: “¿Y a mi quién me acompaña?”  Y, al desviar la vista de la carretera pudo leer un cartel que rezaba: ‘Los ángeles, piscina pública’. ¿Casualidad? Para los angeólogos en absoluto, se trata de causalidades, de una sutil forma de guiarnos por el camino correcto.
Desde un buen principio –explica Ana Ruiz- notas como tu entorno se llena de sincronicidades, positividad y de otras sensaciones, a veces una voz interior que te advierte y aconseja, que te llenará espiritualmente y te dará cierta protección y confianza en ti mismo”.
Que nadie espere pruebas científicas. Para aproximarnos a los ángeles sólo necesitamos corazón, fe y un amor incondicional. Sólo así obtendremos la “vibración” espiritual adecuada para percibir su lenguaje y sus acciones. Los ángeles –aseguran los expertos- tienen un gran sentido del humor, aprecian el arte, la música… por todo ello son inspiradores de literatos, poetas y artistas de variado signo. Rosa Veloso es una fotógrafa con varias exposiciones sobre ángeles en su haber que asegura que “sin ellos yo no haría nada. Cada vez que pienso en algo está Ellos ahí. Rodean mi vida, noto que están a mi lado. Sólo deseo querer y que me quiera mucha gente. Hay ángeles que te quieren por como vives la vida, yo amo la vida”.
La clave, según Gloria Alonso está en nuestra apertura mental; “intentar comprender desde lo interno. Tú puedes estar muy mal. De hecho a nuestros talleres han venido y viene gente que está muy mal, física y anímicamente y salen llenos. Adquieren unos valores que antes no tenían, aumentan su autoconocimiento y, entonces, todo es posible. La figura de los ángeles, por llamarlos de alguna manera, lo único que hacen es que nosotros adquiramos la confianza que hemos perdido como seres humanos. Luego todo es coser y cantar: estar abiertos a la posibilidad, al milagro y este viene de muchas maneras.  Puede abrirse a la psicografía, al sueño, a escuchar dentro de sí mismos un mensaje cuando necesita una guía, se relaja, se tranquiliza y aumenta su vibración”.

Llegó el momento
Pero, ¿por qué ahora se hace más evidente su presencia? “Lo que yo pienso –explica Gloria Alonso- es que tratan por todos los medios de darnos esperanza. Esta es una de tantas épocas o ciclos difíciles... y los ángeles retornan porque quizá el ser humano ha vuelto a caer. Estamos inmersos en la materia, el dinero, la investigación científica y a pesar de todo esto, el ser humano se va dando cuenta de que le falta algo, de que está muy perdido, está muy mal. Ellos ahora vuelven para decirnos lo que verdaderamente somos. En realidad, a mi una vez, mi ángel me dijo es que nuestra misión es recordaros ‘lo que sois’, descubrir nuestra propia divinidad, que está olvidada. Por eso el ser humano busca, busca y nunca encuentra porque todavía no se ha parado a pensar lo que verdaderamente busca: su propia divinidad”.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Heredamos de otras vidas nuestras huellas dactilares?

El delegado de la Policía Científica de Paraná, en Brasil, Joâo Alberto Fiorini, ha desarrollado en los últimos cuatro años un nuevo método para investigar y comprobar casos de reencarnación basado en las huellas dactilares. En su opinión cuando el periodo entre el deceso y la nueva existencia es corto mantenemos intactas las huellas digitales de nuestra vida anterior.



La reencarnación puede llegar a ser una realidad incontestable, comprobada por métodos de análisis científico. Así lo cree, al menos, Joâo Alberto Fiorini de Oliveira, miembro del departamento de la Policía Científica y delegado-jefe de la Delegación de Investigación Criminal de la Policía de Curitiba, en Paraná, Brasil, tras comprobar que las huellas dactilares de personas que acreditan recordar sus vidas anteriores presentan inquietantes similitudes con la de los difuntos a los que aluden. Dicho en otras palabras: al reencarnar en otro cuerpo heredamos sus huellas digitales.
Los especialistas en dactiloscopia saben que no hay dos seres humanos con las mismas impresiones digitales. El patrón de las huellas no cambia nunca. Aumenta de tamaño a medida que crecemos, pero sigue siendo el mismo. Tampoco pueden destruirse a menos que se produzca un daño grave en las capas más profundas de la epidermis. Por este motivo, a finales del siglo XIX, se empezaron a utilizar en la investigación policial para permitir la identificación individual.
Lo curioso –explica Fiorini- es que existe en los Estados Unidos un servicio de identificación de personas con cincuenta millones de individuos registrados con sus respectivas huellas dactilares. Pues bien –continua- siempre que se da una repetición de impresiones digitales, una de las personas envueltas en el episodio ha fallecido. Nunca una huella se repite en personas vivas”.
Para la policía norteamericana es tan solo una coincidencia pero Fiorini, espiritista desde los 20 años de edad, hace otra lectura bien distinta: “Cuando el período entre las reencarnaciones es largo, las impresiones digitales acaban por sufrir la influencia genética de los padres del reencarnado pero si la reencarnación tiene lugar poco tiempo después de la muerte las posibilidades del periespíritu de mantener las huellas digitales inalteradas es bastante alta”. ¿Es posible que nuestra información genética viaje de cuerpo en cuerpo, de existencia en existencia, sin la necesidad de un soporte celular?

Genética y reencarnación
La idea de relacionar la genética con las vidas anteriores no es nueva. En algunas tradiciones cuando un niño muere, los padres amputan alguno de sus miembros o le ocasionan una herida suficientemente profunda i visible. Consideran que los niños que mueren prematuramente no han podido realizar su misión en la Tierra y reencarnarán dentro de la misma familia. Cuando eso suceda, vendrán a la vida con las "amputaciones o cicatrices" practicadas por sus padres en su existencia anterior y podrán reconocerles. Es el caso de Ulewkele, un niño que nació con el dedo meñique amputado, dos años después que la familia enterrara a otro pequeño al que le ¡habían amputado el mismo dedo!
Fiorini se interesó en el asunto hace cuatro años, en 1999, cuando se encontraba en Sâo Paulo convaleciente de una operación quirúrgica. Mataba el tiempo leyendo literatura espírita y cayó en sus manos un trabajo de Carlos Bernardo Loureiro, editado en 1935, en el que aludía a un caso “comprobado” de reencarnación en Recife, Pernambuco. Su protagonista era un niño que había fallecido diez o quince años atrás. Bernardo Loureiro, uno de los grandes estudiosos de la época, resolvió utilizar el método de las impresiones digitales para comprobar la relación entre el difunto y el presunto reencarnado. Y dio en el clavo.
Fiorini sabía que era científicamente imposible que existieran dos impresiones digitales idénticas pero el relató le inquietó. Tanto es así que empezó a conversar con los miembros del Consejo de Dermatología de Paraná y consultar numerosa literatura médica, tanto brasileña como norteamericana. Supo así del trabajo del doctor Gonçalves, Anais Brasileiros de Dermatología (Anales brasileños de dermatología) en el que asegura que los diseños formados en las manos y los pies están ligados a la genética, variando de mano en mano, de raza y de sexo. Incluso los gemelos univitelinos tienen impresiones digitales distintas lo que algunos relacionan con los movimientos del feto en el útero materno.
Más sorprendente resultó conocer los resultados de una investigación de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en el que se concluía que las impresiones del pulgar derecho de los homosexuales se aproximaban a las características femeninas. Para Fiorini aquellos datos tenían un sentido distinto que venía a corroborar las ideas espiritistas en la reencarnación. Según éstas, todos hemos sido hombres y mujeres en otras existencias… ¿Por qué, entonces, no era posible que nos lleváramos consigo nuestras huellas de mujer?
Todo aquello le animó a entrar en contacto con Hernani Guimarâes Andrade, Presidente del Instituto Brasileño de Pesquisas Psicobiofísicas, en Sâo Paulo, y considerado como uno de los mayores especialistas del mundo sobre la reencarnación, tema al que ha dedicado algunos libros.

La metodología
Guimarâes le recomendó que concentrara su esfuerzo en niños de entre cuatro y ocho años de edad que presentaran habilidades impropias de su edad o fueran capaces de hablar varios idiomas. Los espiritistas consideran que estas “habilidades” son propias de una larga experiencia o conocimiento adquirido en una vida anterior. Es el caso de Raymond de Felitta que en 1971 empezó a tocar el piano con auténtica maestría con sólo seis años de edad. El caso se hizo muy popular en los Estados Unidos pues alguien asoció su estilo con el del músico Fats Waller, fallecido en 1945. Su padre Frank de Felitta se convirtió desde entonces en un acérrimo defensor de la reencarnación escribiendo incluso una novela que sería más tarde llevada al cine como Audrey Rose.
Otro punto de apoyo para sus investigaciones fue el exhaustivo trabajo del doctor Ian Stevenson, que ha investigado más de tres mil posibles casos de reencarnación. Basándose en las habilidades “innatas” de los niños, Stevenson recoger casos de niños con recuerdos o habilidades sorprendentes de todas las partes del mundo, siempre que guardaran relación con una existencia anterior.
Fiorini frecuentaba desde 1998 la Comunidad Espírita de la Associación Médico-Espírita de Paraná. Allí conoció los primeros episodios de reencarnación. Investigó en São Paulo el caso de un hermano gemelo univitelino. Uno de los hermanos se había suicidado hacía más de 50 años. Al parecer, una sobrina de los gemelos empezó a relatar varios detalles de la vida del tío muerto pero, como es lógico, no sabía de quién se trataba. Fiorini comparó las huellas dactilares de la chica con las del tío vivo y la comparación confirmó que eran de la misma persona.

Nieto de sí mismo
Entre los casos investigados por Fiorini destaca el de un niño de Maceió, Alagoas, que sería en realidad la reencarnación de su propio abuelo. Las evidencias son significativas. Un fallecido abogado octogenario se apareció en los sueños de varios miembros de su familia advirtiendo que retornaría como su propio nieto. Sucede que este abogado sufrió un accidente, con sólo 15 años de edad, mientras participaba en una cacería. Al parecer varios perdigones se alojaron en su mano derecha. Todos ellos fueron extraídos quirúrgicamente, salvo uno, que quedó alojado en la junta del dedo pulgar derecho generando una deformidad local.
El abogado falleció en 1977 y se apareció en sueños a los miembros de su familia, al menos, en dos ocasiones. En 1999 nacería su nieto que, curiosamente, presenta en la actualidad el mismo defecto que su abuelo en el pulgar de su mano derecha. Los familiares, inquietos, mandaron una fotocopia de sus huellas dactilares a Fiorini quien descubrió algunas semejanzas asombrosas.

Heridas de Guerra
Otro caso curioso tuvo lugar en la ciudad paulista de Riberâo Preto. Geraldo, un niño de tan solo tres años de edad, le espetó a su abuela: “Cuando yo era grande y usted pequeñita, yo era su padre…” La frase dejó perpleja a la mujer.
En la actualidad el niño ha cumplido ocho años y, desde aquella frase de los tres, ha reunido muchas otras revelaciones de sus supuestas vidas pasadas. Tiene pesadillas relativas a la guerra. Las investigaciones de Fiorini han descubierto que el bisabuelo participó, curiosamente, en la Revolución Constitucionalista de 1932. Allí fue herido en una pierna.
Los escépticos podrán decir que tal vez una suerte de memoria celular o genética pudo ofrecer el dato de forma inconsciente. De acuerdo pero, entonces, ¿cómo explicar la marca de nacimiento que es visible en la parte posterior de la pierna izquierda? Allí, en el mismo lugar donde el bisabuelo fue herido, son visibles hoy dos marcas que se asemejan a “orificios” de entrada y salida de una presunta “bala”… Analizando las huellas dactilares de Geraldo, de su abuelo y de su tío, Fiorini observó una coincidencia en el tipo de “arco” de los dedos medio e índice del pequeño con las de su bisabuelo. "Evidencias claras vendrán. Es una cuestión de tiempo" –sentencia Fiorini.

“Mamá, yo morí en un río”
Esta es la frase que el pequeño Felipe le espetó a su madre mientras atravesaban un puente de la localidad brasileña de Santos. El niño manifestaba, desde los dos años, un inexplicable miedo al mar. Con trece años explicó que había vivido en Campos de Jordâo y que su nombre era el de Augusto Ferreiro, que trabajaba con herrajes y caballos y que había muerto en un accidente de automóvil cuando éste cayó a un río. Su madre, Amélia, quedó sorprendida. No tanto por el relato de su hijo, que no podían verificar, como por una serie de detalles geográficos que no podía conocer. Describía, por ejemplo, el clima frío de la ciudad serrana y una gran cantidad de hortensias en las calles. Ambas cosas eran ciertas pero Felipe no tenía por qué saberlo, mas nunca había estado allí.
En diciembre de 2000 tuvieron conocimiento del trabajo de Joâo A. Fiorini de Oliveira a través del programa Espiritismo Via Satélite, en la televisión por cable.
Presintiendo que los relatos de su hijo tuvieran qué ver con los recuerdos de una existencia anterior, mandó un fax al delegado de la Policía científica solicitando su ayuda.
Fiorini viajó por navidad a Campos de Jordâo pero no logró recoger allí ninguna pista del misterioso Augusto Ferreiro. Consultó los registros de la prefectura, del cementerio, de los hospitales… nada. Ni rastro de Ferreiro. De repente, mientras pasaba cerca de una parada de carretas situada cerca del teleférico, (en Campos de Jordâo estos carruajes desempeñan la función de taxis) decidió quemar su último cartucho: interrogar a los carreteros. Y… bingo. Uno de ellos le conocía e, incluso, le proporcionó las señas. Fiorini quedó perplejo. Si Ferreiro estaba vivo no podía encarnar en cuerpo alguno. Tal vez pudiera ser un caso de percepción extrasensorial, de telepatía pero, en cualquier caso, nada que ver con la trasmigración del alma. Sin embargo, tras hablar por teléfono con la madre de Felipe decidió acercarse a la casa de Ferreiro, a siete kilómetros del teleférico de Campo de Jordâo. Allí vivía un anciano de 80 años, muy desconfiado, que respondía al apodo de Augusto Ferreiro. Su verdadero nombre era José Chagas aunque nadie lo conocía por esa identidad. El anciano le explicó que recibió el sobrenombre de Ferreiro (Herrero en castellano) cuando empezó a trabajar con herraduras, caballos y carretas…
El investigador le mostró el fax de Amélia con el relato de su hijo pero el anciano no pudo ofrecerle ningún dato útil.
Aquella noche Ferreiro no consiguió conciliar el sueño. Cuando el agotamiento pudo con él soñó con Fernando, uno de sus nietos, al que no había visto desde hacía quince años. El día de navidad se reunió con sus hijas. Les contó la visita del extraño personaje que buscaba datos sobre un niño ahogado y la aparición en sueños de Fernando. Su hija Cidinha palideció. Le contó que Fernando había fallecido hacía varios años ¡ahogado en el río Boi, en Ubatuba, en un puente que el propio Augusto había ayudado a construir.
Lamentablemente Fiorini no ha conseguido comparar las huellas digitales de ambos pero está convencido que si hallara algún documento en el que figuraran éstas serían idénticas a las de Felipe.

El futuro
El experto en huellas dactilares de la policía de Curitiva, en Paraná, pretende reunir éstas y otras evidencias en un futuro libro que titulará Investigaçâo Científica da Reencarnaçâo (Investigación científica de la reencarnación) en el que, además, describirá con todo lujo de detalles el método de análisis mediante dactiloscopia. En la actualidad este experto ha ampliado su campo de estudio a la morfología del rostro o fisonomía y, también, a la comparación de ADN.
La reencarnación es, para los espiritistas, una ley Universal mediante la cual, los espíritus tienden a la perfección. Esto sucede a través de las pruebas en la vida corporal. Por esa razón reencarnamos para perfeccionar aquellas cosas que quedaron pendientes y adquirir experiencia. Muchas otras culturas la aceptan sin reparos aunque tiene matices distintos a la planteada por el codificador del espiritismo, Allan Kardec. No se trata, pues, de una invención. Ahora la ciencia está sólo a un paso de comprobarla.