martes, 8 de mayo de 2012

Periodismo y libertad

Por una de esas ironías del Destino, la fecha que hemos sido dados de baja como trabajadores de MC Ediciones coincide con el Día Mundial de la Libertad de Prensa. No descubro nada nuevo si digo que la libertad de expresión es uno de nuestros más valiosos derechos, reconocido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
La cita también va para los abogados de MC Ediciones que, a menudo,se han olvidado de este derecho en lo relativo al Concurso de Acreedores que hemos protagonizado. Es ya conocida la respuesta que obtuvo el blog de InsideMC al publicar la fotografía del administrador de la empresa Polar Tibsa, una de las señaladas como sospechosas de participar en una trama financiera poco transparente, según señaló el citado blog. O cuando hizo lo mismo con la imagen del abogado de la empresa, Gabriel Nadal. En ambas ocasiones la amenaza de demanda planeó sobre los misteriosos periodistas que se esconden en el anonimato por miedo a represalias. También –y esto es novedad- con otros compañeros de profesión que, a la luz de la gravedad de las informaciones vertidas en El Triangle han querido contrastar (ejerciendo su deber profesional) qué había de verdad en que “los propietarios de la empresa han llenado sus cuentas en paraísos fiscales, desde Andorra a Panamá, pasando por Suiza, mientras en Barcelona ponen a la venta sus mansiones y yates para demostrar su supuesta ruina.”
Según he podido saber, Economía digital ha sido prevenido por los abogados de MC Ediciones y Coedis de que la difusión de estas informaciones podía ser constitutivo de delito al honor, y bla, bla, bla... Veremos si, finalmente, este medio de comunicación tiene alguna información adicional a lo que ya sabemos y nos anime un poco la moral. Al fin y al cabo, como decía Balzac, la resinación es un suicidio cotidiano.
El Observatorio de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha desvelado que más de 5.200 profesionales de la comunicación han perdido su trabajo desde hace tres años como consecuencia de la crisis. Ahí aún no estamos sumados nosotros ni los numerosos colectivos en ERE, incluyendo periódicos tan importantes como El País o El Mundo. La publicidad, además, sigue cayendo. Nada menos que un 20% en el primer trimestre del año. Con tal panorama son pocas las salidas profesionales que se nos plantean y, seguramente, explique la resignación (léase suicidio) de muchos compañeros que tragan y tragan condiciones indignas de trabajo.
El lunes, 99 trabajadores de MC Ediciones y otro pico de la distribuidora COEDIS vamos al paro sin un duro y con un montón de preguntas por resolver, con el resquemor de que hemos hecho el primo durante los últimos dos años por “confiar” que la gestión de la empresa sabía qué era lo mejor para “todos”. Más de sesenta revistas de entretenimiento, culturales, etc… han dejado de estar presentes en los quioscos: ¿Ha pasado algo? No. Desaparecen los periódicos, cierran televisiones y radios ¿Se ha muerto el PPaís? No. Ya tenemos internet, con información gratis(¿?). Sin periodistas… no hay democracia, ni libertad… pero es algo que el PODER obvia. Tenemos lo que nos merecemos.
Y, hablando de lo que cada uno se merece. Los String merecen a los Strong. A los casi 30 millones de euros de deuda ya contabilizados, cabe añadir (según consta en una memoria presentada por Dios al juzgado de lo mercantil número 7 de Barcelona) la cifra de aproximadamente 1.000.000, Euros por trabajos realizados y no facturados. que a fecha de 30 de noviembre de 2011 estaban pendientes de facturación por parte de los colaboradores a MC Ediciones, S.A. y, además, hay que añadir al pasivo el importe de nuestras indemnizaciones y salarios que adelantará (es un decir, porque será dentro de año y medio) el FOGASA. Este pasivo es un lastre de enormes proporciones para una empresa con más jefes que indios que edita 10 publicaciones (alguna de las cuales, ni siquiera ha vuelto a salir). Lo más probable, en consecuencia, es que no sólo los trabajadores nos vayamos a casa sin un duro sino que los colaboradores externos y los acreedores compartan el mismo destino.
La Memoria del concurso nos habla, además, de 5 litigios pendientes contra la empresa, algunos de cuantías cercanas a los 300.000 euros sobre los que se espera sentencia próxima por lo que no va a ser fácil que MC sobreviva. Me apena porque, lo creáis o no, yo quería a mi empresa, a mis revistas, y la sensación final es que te han puesto los cuernos.
Esta no va a ser el último de mis editoriales. Seguramente es el antepenúltimo… porque aún hay dos interesantes entregas… pero todo a su tiempo. Compañeros, gracias a todos y feliz día del periodista. #periodigno

P.D: Al momento de escribir estas líneas aún no he cobrado un duro de mi última nómina en MC Ediciones. No sé si Dios nos ha abandonado o tan diligente acción de nuestros administradores vuelve a retrasar, un poco más, este proceso.

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